Por Arnulfo Agüero

“El padre Argüello es el Instituto de Historia de Nicaragua”, dice Margarita Vannini, una frase que ha encontrado para definir en síntesis la semblanza del padre Álvaro Argüello Hurtado y su legado de archivador, documentalista, investigador, profesor y sacerdote durante cinco décadas; “éste es su mejor homenaje, todo el Instituto es él, él está aquí”, agrega, todavía conmovida con la partida de este talentoso hombre de historia, educación y fe.

“Eran las diez de la noche, y al padre lo encontrábamos trabajando, trabajaba el domingo, venía a organizar archivos, fue incansable toda su vida”, nos sigue relatando la directora del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica, IHNCA-UCA, quien laboró con él 20 años, reconociéndolo como una persona de gran calidad humana, amigo, guía espiritual, un profundo pensador, educador, y extraordinario lector.

Si bien, el padre Argüello, fue director del Instituto Histórico Centroamericano (IHC), ahora IHNCA; un académico del Colegio Centro América y de la Universidad Centroamericana (UCA); y fundador de la revista de análisis Envío , su gran pasión fue la historia de Nicaragua, la gesta de Sandino, y la genealogía de familias nicaragüenses, como la Cárdenas, Argüello, Bolaños, raíces cercanas a su padres y abuelos.

Argüello Hurtado nació en Granada, un 18 de agosto de 1933, y falleció este 24 de mayo de 2010. Desciende de una familia de conservadores, sus padres Gustavo Adolfo Argüello Bolaños y Carmen Hurtado Cárdenas, nieta del presidente Fruto Chamorro. Su abuelo fue el médico y Presidente de Nicaragua (1883-87), Adán Cárdenas, considerado en sus años uno de los nicaragüenses más ilustrados.

De su padre el abogado Argüello Bolaños, heredó una extensa biblioteca, donde habían libros, tanto de Nicaragua, como de Norteamérica y Europa; sin duda este entorno cultural y familiar lo llevó a ser (junto al primer fundador de la biblioteca jesuita, el sacerdote Manuel Ignacio Pérez Alonso), constructor de esta memoria bibliográfica, documental fotográfica y de objetos precolombinos que hoy se encuentra reunido en el edificio del Instituto de Historia de Nicaragua y Centroamérica.

Realizó sus primeros estudios en el Colegio Francés y la Escuela Apostólica del Colegio Centro América; su noviciado en Santa Tecla, San Salvador, en la Universidad Católica del Ecuador, especializando en Humanidades y Filosofía; finalmente un 7 de junio de 1965, en Mobile, Alabama, Estados Unidos, se ordena sacerdote en la Compañía de Jesús, siendo parte de ella durante 45 años.

A su retorno a Nicaragua, en los años setenta pide vivir con humildad a lado de los pobres; atendiendo pobladores marginales y terremoteados que habitaron asentamientos como Los Brasiles y el Open Tres (hoy parte de Ciudad Sandino), acompañándolos en sus reivindicaciones sociales y luchas contra la dictadura somocista. Aquí compartió tareas con los padres Pedro Miguel José Reyes y Valentín Martínez.

A partir de 1978 asume importantes responsabilidades en la Universidad Centroamericana. Llega a ser miembro de la Junta de Directores, Vicerrector General, Director del Instituto Histórico Centroamericano y profesor de Historia en la Facultad de Humanidades.

Como maestro, comenta Vannini, el Padre era un apasionado de la historia, con este sentir preparaba sus clases. Para él, debatir la historia era importante, porque eran nuestras raíces y nos era útil para reflexionar sobre la problemática y soluciones del presente.

“¿Cómo podés disentir sin agredir y debatir con argumentos y no con insultos?”, fueron algunas de sus ideas fundamentales que siguen recordando, tanto estudiantes y personas que tuvieron la oportunidad de escuchar sus propuestas éticas y educativas, que dan pautas sobre la convivencia y tolerancia entre individuos y las naciones.

Después del triunfo revolucionario en los años ochenta, se integra como delegado de la Aclen (Asociación del Clero de Nicaragua) al Consejo de Estado (Asamblea Nacional), y como presidente de una comisión de discusiones parlamentarias logra en equipo elaborar la Ley de Partidos Políticos. Pero es “la recuperación del patrimonio documental de Nicaragua y la preservación de la memoria histórica, el mayor aporte que el padre Argüello le hace al país”, afirma Vannini.

Y una de las cosas que le sigue asombrando fue la tenaz y paciente labor de recopilar durante más de 20 años, fotografías del General Sandino. Y su hazaña fue ir a los propios archivos de los marines norteamericanos y rescatar esta memoria. Según Vannini, hubo ocasiones que traía estas gráficas y otros documentos debajo de la sotana, evitando ser confiscados por el régimen militar de los Somoza.

Tal era su vocación histórica de recopilador, que se dio a la tarea permanente de rescatar y preservar sistemáticamente información histórica del país, logrando colecciones de libros de historia, filosofía e investigaciones; para ello realizó un trabajo exhaustivo de fuentes primarias de documentos originales, de períodos pocos conocidos.

Esto significó al pasar de los años la construcción paulatina y ordenada de un archivo histórico especializado de historia nicaragüense. Y esto le animaba para abrir un programa de estudios históricos con nivel de postgrado y maestría en historia de Nicaragua, y de Centroamérica, sueño que no logró materializar.

Vannini cree que éste es un enorme aporte a Nicaragua, y que se le debe de reconocer, al Padre, el haber formado durante medio siglo esta colección monumental, que viene a enriquecer el acervo de la historia nacional; y que sin duda, cuando se develen tendremos una imagen más profunda de nuestro pasado.

SU ÚLTIMA ACCIÓN: DONAR COLECCIÓN DEL PRESIDENTE CÁRDENAS

Al respecto la directora del IHNCA revela que lo último realizado por el Padre fue entregar al IHNCA una colección que todavía está en proceso de inventario. Y les ha sorprendido la riqueza de materiales que van encontrando: desde fotos desconocidas de Sandino; cartas y correspondencia de miembros de los 30 años de gobierno conservador, hasta escritos inéditos de José Dolores Gámez, y otros documentos asombrosos que salvaguardar.

Lissette Ruiz Contreras, directora de Biblioteca y Archivo Histórico, comenta que la última obra del padre Argüello fue entregar en cajas una colección de archivos que provienen desde su abuelo el presidente Adán Cárdenas. Ésta reúne correspondencia y fotos de todo el periodo de gobierno conservador, así como misivas familiares y fotos, los que serán instalados en siete archivadores.

Otras de las colecciones, anteriormente recopiladas es la de 58 mapas, del siglo XVIII y XIX; la otra colección es de piezas de cerámica y objetos de los jesuitas expulsados; por igual nos encontramos una valiosa fototeca, con vistas panorámicas de Nicaragua; la otra es la colección Sandino y marines interventores. Finalmente la hemeroteca cuenta con una variedad de publicaciones, revistas memorias, gacetas y diarios del siglo XIX.

De hecho a la biblioteca y la sala de lectura del Instituto vienen en busca de esta información investigadores de todas partes del mundo; a este espacio se dan cita historiadores, académicos, investigadores, politólogos y estudiantes. El IHNCA es la fusión de dos instituciones: la Biblioteca del Instituto Histórico Centroamericano (BIHCA) y el Instituto de Historia de Nicaragua (IHN). El primero surge en 1934, cuando los jesuitas dan paso al nacimiento de este fondo documental que tenía su casa en el Colegio Centro América de la ciudad de Granada; en tanto el IHN se fundó en 1987.

El asombroso legado patrimonial que el padre Álvaro Argüello Hurtado ha dejado a las nuevas generaciones de nicaragüenses, y la humanidad, iniciado por los jesuitas en 1916, es la conservación del patrimonio histórico, el resguardo de importantes fuentes documentales que hoy forman parte de los tesoros del IHNCA-UCA.

Fuente: La Prensa Literaria, 29 de mayo de 2010.

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